Heldenhammer – Graham McNeill
Time of Legends: Heldenhammer, The Legend of Sigmar
2008. Edición de bolsillo en inglés, 416 páginas. Adquirido en Play.com. No disponible en castellano (aunque acabará traducido).
De la misma forma que Black Library está haciendo con la serie sobre la Herejía de Horus en WH40K, la serie Time of Legends comienza con este libro a reflejar las historias de algunos de los personajes más emblemáticos del mundo de Warhammer. (Los próximos dos libros se centrarán en el nigromante Nagash y en el elfo oscuro Malekith).
Graham McNeill es uno de los autores más conocidos dentro de la editorial, con un buen montón de libros publicados tanto en WH como en WH40K. Además, fue diseñador de juegos en Games Workshop durante una larga temporada, por lo que no hay peligro de que los fieles al mundo de WH encuentren inconsistencias en su trabajo.
Sigmar es la figura legendaria que unifíca las tribus de los bárbaros para fundar lo que será el Imperio, probablemente la nación más importante del mundo de Warhammer, además de acabar convertido en divinidad y ser el dios principal de dicha nación. En este libro se narra la historia de Sigmar desde su adolescencia hasta la batalla del Black Fire Pass, por lo que aún queda historia para futuros libros.
La historia comienza con un Sigmar adolescente, hijo del rey de los Unberogen, que desde el principio tiene la idea de unificar las tribus de humanos para protegerse de los ataques de otras razas. Al principio del libro sufre la pérdida de uno de sus hermanos de batalla, Trinovantes, cuyos hermanos son Ravenna, la prometida de Sigmar, y Gerreon, que se convertirá en uno de los antagonistas de la historia. Ravenna muere a manos de su hermano, que también trata de acabar con la vida de Sigmar en venganza al creerlo responsable de la muerte de Trinovantes. A partir de ahí, Sigmar se dedica en cuerpo y alma a la unificación de las tribus.
La formación del imperio se realiza de varias maneras. La primero es lógicamente la guerra de conquista contra algunas de las tribus, pero también se realiza mediante alianzas conseguidas con favores (Sigmar derrota al ogro-dragon Skaranrok para conseguir la alianza de una tribu) o en algunos casos mediante desafíos (como el de Artur de los Teutogens, una especie de Rey Arturo malvado con una espada que hasta se llama Excalibur pero en galés). La historia es entretenida y en muchos momentos bebe directamente del Conan de Robert E. Howard.
La magia tiene su lugar en el libro, pero afortunadamente es en un segundo plano. Aparecen armas rúnicas de los enanos y algunos objetos de naturaleza sobrenatural además de que en algunos momentos vemos hechizos por parte de hombres bestia o similar, pero siempre parece algo muy fuera de lo normal. La historia se centra en humanos que pasan de la edad de bronce a la edad de hierro y la magia es simplemente un detalle más. Es más importante el concepto de destino, personificado en una vieja bruja, que a veces parece estar a favor de Sigmar y otras en contra, cuando en realidad lo que trata es de manipular ese futuro predestinado en favor de la humanidad.
McNeill se las arregla para darle a la historia el caracter épico que se merece, especialmente en la enorme batalla final, con las tribus humanas ya unificadas tratando, junto con los enanos, de frenar una invasión de orcos procedente de más allá de las Montañas Grises.
El personaje de Sigmar tiene momentos en los que parece el típico personaje superpoderoso e invulnerable que sabemos que va a triunfar (seamos serios, el 99% de la gente que se lea el libro ya sabe como va a terminar), pero otros en los que se ve su naturaleza humana claramente y se nota el peso y la responsabilidad que conlleva ser el lider.
Una novela interesante sin muchas pretensiones, pero que cumple de sobra con lo que se espera de ella y va un poco más allá. Espero con ganas la continuación de la historia.
